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Evaluación de las experiencias piloto de integración de cuidados del National Health Service del Reino Unido
Fecha de publicación: 04/06/2012
¿Puede la integración de cuidados ser una solución para la mejora de la sanidad y su eficiencia de costes? La evaluación de 16 experiencias piloto en el Departamento de Salud del Reino Unido apunta que, en cierta manera, sí que puede mejorarla de forma importante, pero no a corto plazo. Se necesitarán integraciones específicas en cada sistema y en sus infraestructuras, y un largo plazo de tiempo para que los pacientes perciban mejoras en el seguimiento y tratamiento de sus enfermedades, y para que haya una mejor eficiencia financiera de los sistemas.
El número creciente de personas con uno o más problemas de salud crónicos ha conllevado un incremento de la demanda de cuidados primarios y hospitalarios, así como de servicios de las agencias de asistencia social. Este problema no se limita al Reino Unido, ya que en estudios recientes la OMS estima que el 60% de todas las muertes a nivel mundial se producen por condiciones crónicas como enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares (AVC), cáncer, enfermedades respiratorias y diabetes.

Con el plan del 2008 del National Health Service, surgió la necesidad de que los servicios fragmentados estuvieran mejor coordinados e integrados, para poder ofrecer un servicio centrado en el paciente, más rápido y más eficiente.

Para afrontar este reto, se ha fomentado durante dos años un programa de ICP’s (Integrated Care Pilots), en los cuales se buscan nuevas formas de ofrecer cuidados integrados que lleven a mejoras en los cuidados y en el bienestar.

Numerosas organizaciones de todo el Reino Unido fueron invitadas a proponer abordajes e intervenciones que reflejasen las necesidades y prioridades locales, y de estas experiencias se eligieron 16. La orientación de estos abordajes se enfocó en ofrecer cuidados integrados en las organizaciones ya existentes, y no tanto en crear nuevas estructuras. Además, la mayoría de los pilotos se centró en un tipo de integración horizontal, por ejemplo, entre servicios basados en la comunidad, como clínicas de atención primaria, centros de enfermería y servicios sociales; y no tanto en la integración vertical (entre cuidados primarios y hospitalarios, por ejemplo).

La evaluación de las experiencias piloto presentada en este estudio de RAND Europa, en colaboración con la Universidad de Cambridge, se basó en el análisis de datos cuantitativos (datos de utilización hospitalaria, encuestas), datos cualitativos (entrevistas y encuestas), y costes relacionados con las mismas intervenciones.

En el informe se detalla la metodología de planteamiento y la recogida de datos, tanto cualitativos como cuantitativos (temas y planteamiento de las encuestas y entrevistas, datos de utilización hospitalaria, entre otros), y costes (costes de personal nuevo y existente, costes de estructura y fijos, productos y servicios derivados de los servicios existentes, costes adicionales, entre otros).


Resultados positivos pero a largo plazo

Desde la perspectiva de los prestadores de cuidados, las iniciativas piloto tuvieron un impacto importante y positivo en el trabajo en equipo y en la comunicación interna y organizativa (el 51% del personal implicado en estas acciones admitió que la comunicación había mejorado, y el 72% del personal constató una mejora de la comunicación con otras organizaciones).

Desde el punto de vista de los pacientes, se obtuvieron resultados y percepciones mixtas. Después de la implementación de los pilotos, usuarios de todas las pruebas comentaron que estaban recibiendo planes de cuidado con más frecuencia, y que los cuidados tras el alta del hospital estaban mejor coordinados. Sin embargo, también les resultaba más difícil acceder al clínico y al enfermero de su elección, en una fase posterior. Además, percibían una menor atención a sus demandas y a su papel en la decisión respecto a su tratamiento.

A nivel de costes, se produjeron importantes reducciones, especialmente entre personas mayores en riesgo de admisión hospitalaria. A pesar de esto, existe poca evidencia hasta el momento de que estas iniciativas vayan a reducir los costes directos relacionados con los cuidados de salud, exceptuando casos de tratamiento de algunas condiciones de salud específicas.

La apreciación de estas iniciativas de integración permitió también un conocimiento de cuáles son las dificultades reales y los puntos clave para el éxito de intervenciones como estas. Es el caso de la necesidad del fomento del liderazgo y de las relaciones interpersonales del staff, las actitudes personales, así como la superación de las barreras más importantes en el momento de emprender, relacionadas con complejidades que la propia dimensión de la operación conlleva, como las dificultades burocráticas y las que comportan los sistemas de información, entre otras.

Las conclusiones del informe y de las pruebas piloto apuntan que sí es posible obtener mejoras en el servicio prestado al usuario y en su acompañamiento, y tener un impacto positivo en los costes, pero no a corto plazo. Una de las principales conclusiones es que hay que ajustar cada esfuerzo de integración a cada realidad concreta, y no partir de presupuestos de actuación “estándar” y aplicarlos a realidades distintas.



Referencia bibliográfica

National Evaluation of the Department of Health’s Integrated Care Pilots. Rand Europe. 2012 [acceso 1 de junio de 2012]. Disponible en: http://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/technical_reports/2012/RAND_TR1164.pdf
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